Mundo ficciónIniciar sesiónNos escribíamos constantemente, incluso nos poníamos de acuerdo para hacernos llamadas telefónicas que recibía en la bodega de la señora Tibisay. Las sonrisas de Jimmy, aunque no podía verlas, resplandecían como un sol deslumbrante. Nos entendíamos más que nunca, hablábamos de infinidades de cosas en menos de media hora. Me contó en un estado de exaltación como nunca lo había visto, que fue elegido como







