Desde que Chelsea se había marchado de su vida, Steve no hacía más que pensar en ella, no se había percatado de lo fuerte que eran sus sentimientos por ella hasta ese momento, pudo comprobar que no en vano decían “Nunca se sabe lo que se tiene hasta que se pierde”, en efecto, era el refrán más cierto que existía sigue la faz de la tierra.
Pasaba noches en vela, reuniones completamente distraído, conversaciones ausentes imaginando cómo sería su vida en estos momentos si hubiese tenido el valor d