Desde su oficina, Chelsea pudo escuchar los gritos del presidente de la empresa, por lo que se ocupó en revisar algunos pendientes de la reunión que tendrían.
Escuchó los pasos de Steve y su corazón latió con fuerza. Se puso de pie para esperarlo, lo saludó con la más amplia sonrisa.
—Buenos días Sr Bullock —él apenas volteó a mirarla y a darle instrucciones.
—La junta está suspendida. —respondió parcamente.
—¿Ocurrió algo? —preguntó con asombro. Mas Steve no respondió, ella miró como detrás de