El desconcierto y la tristeza en el rostro de Chelsea es evidente, aunque Fred no lo quiera, podía notar cuanto la afectó aquella noticia.
—Creo que es mejor que nos vayamos. —expresó él y ella asintió.
Fred la rodeó con su brazo y salieron del lugar. No hubo preguntas ni comentario alguno. No había que ser muy inteligente para saber que ocurría. Fred condujo hasta el edificio, Chelsea sonrió brevemente y se despidió de él con un beso en la mejilla.
—¿Estarás bien? —finalmente le preguntó.
—Sí,