La muerte es imparable.
Regreso mi mirada a él, casi confundida, suspiro.
—Mañana—ahogo un gran bostezo —Ya es muy tarde , estoy exhausta.
Me siento con algo de esfuerzo y pereza exagerada, y con pocas ganas me voy a la habitación, me dejo caer delicadamente sobre la cama , Sam me sigue .
Adoro estar en esta cama , se siente como el refugio de Sam, su aroma , su piel, su cuerpo. Pienso en ello y como siempre mis ojos se cierran solos .
...
—¡Tela, Tela !... —siento que me sacuden.
Deslizo mi brazo bajo la manta