Cinco serán.
Me cruzo de brazos y enarco una ceja.
—Buenas ,buenas , casi es hora —dice, tranquilo, como si tomaramos el té en la tarde .
—¿Para qué carajos me traes aquí? —averiguo,no veo más allá de mi nariz .
El diablo se conforma con dar un paso hacia mí.
—Mañana a primera hora, en la incineradora, sellaremos el pacto —dice,y su voz se oscurece, como si no fuera suficiente este rapto a medias .
—¿Para qué carajos me traes aquí ? —chillo,sin éxito la primera vez .
El diablo cierra sus labios , y ele