QUERER UN PARA SIEMPRE
[MICHAEL]
Madrugada del 1 de enero
La tengo sentada entre mis piernas, completamente encajada contra mi cuerpo, mientras mis brazos la rodean con firmeza, como si al aflojar un poco la presión pudiera perderla. Permanecemos en silencio, escuchando el sonido del mar romper contra la orilla y observando el reflejo de la luna sobre el agua, una imagen tranquila que contrasta con todo lo que llevo dentro.
No quiero pensar en lo que pasó hace unas horas, ni en las miradas, ni