PROMESAS
[JIMENA]
Estoy a punto de abrir la puerta de mi departamento cuando un grito desde el interior me detiene en seco.
—¡Anda, levántate, cabrón!
El corazón se me dispara al instante. Reconozco esa voz sin necesidad de pensar.
Es Mario.
Abro la puerta de golpe y entro sin medir nada, pero lo que encuentro al cruzar el umbral me deja sin aire.
—¡Mike!
Mi voz se rompe al verlo tirado en el suelo, completamente golpeado y cubierto de sangre. Corro hacia él y me dejo caer de rodillas a su lado