A PESAR DE TODO
[MICHAEL]
Al día siguiente: 8 de enero
Nunca en mi vida me habían dado una golpiza como la de ayer.
Despertar es casi un esfuerzo titánico. Apenas consigo abrir los ojos y adaptarme a la luz que entra por la ventana. Todo me duele: la cabeza, el rostro, el cuerpo entero. Incluso respirar se siente extraño, como si cada movimiento tuviera un peso añadido.
Aun así, nada de eso es lo primero que me sacude por dentro.
Es el sonido.
El llanto.
Giro la cabeza con dificultad, ignorando