NUESTRA NOCHE II
[JIMENA]
Michael me tiene completamente pegada a su cuerpo mientras sus labios siguen recorriéndome con una intensidad que no da tregua. Cada beso es más profundo que el anterior, más urgente, y el roce de su erección contra mí termina de borrar cualquier rastro de control que pudiera quedarme.
Mis manos se deslizan por debajo de su americana casi sin pensarlo, empujadas por una necesidad que ya no sé ni cómo contener, y comienzo a quitársela con torpeza, interrumpida constante