CONVERSACIONES SERIAS
[MICHAEL]
—No puedo creer lo hermoso que es tu hijo… —murmura Romina a mi lado mientras caminamos hacia la playa.
Sigo su mirada sin necesidad de preguntar. Jimena avanza unos metros delante de nosotros, sosteniendo a Bruno de la mano mientras él intenta caminar por la arena con ese equilibrio torpe que tienen los niños pequeños. Se tambalea, se ríe, se detiene para mirar el mar como si fuera la primera vez que lo ve, y ella se inclina hacia él con una paciencia infinita,