—Solo porque hice una promesa —respondió escondiendo su cara de vergüenza.
—Ajá —repuso ella incrédula sin creerle—, y todo lo que haces, siempre es contradictorio porque me pides que me marche, pero entonces haces algo como eso y no parece tener sentido. Te comportas hiriente, amargado y tosco, como si no quisieras volver a verme.
»Como si me despreciaras de algún modo, pero me terminas buscando y haciendo algo amable o preocupándote por mí de manera atenta. —Ella lo observaba permanecer call