—¿Te diviertes? —respondió enarcando una ceja.
—Mucho, te podría traer una servilleta para secarte la baba —comentó de manera burlona haciendo que Lucyan frunza los labios.
»Oye estás despierto que bueno… —murmuró aparentando inocencia al ver la cara que puso—, que bien que empiezas a pensar de nuevo con el pulso y no con la bilis.
—No veo el motivo del alboroto.
—Por favor, ¿cuándo fue la última vez que viste a alguna mujer con deseo desde que murió la señora? —Lucyan calló un momento y reprim