—No es tan cálido como lo era mi chaqueta —murmuró tras un rato, finalmente con la voz más tranquila, Sophie veía el abrigo de cazador color negro que tenía encima—, pero de momento te tendrás que conformar con ese —habló con indiferencia distante.
Su disgusto mermaba, pero no desaparecía y parecía estar frunciendo el entrecejo por reflejo.
«Dos semanas fuera...» pensó con algo de preocupación. Ese pensamiento tenía altibajos y desencadenaba que su enojo subiera y bajara con ellos.
—¿Estás en