capitulo 9
En la planta baja, todos se quedaron mirándolo como si fuera el último Dios del planeta. Aunque, si es un hombre fuerte y hermoso, con esos ojos, por el amor de Dios, esos ojos. Ese perfume, me estoy volviendo loca. "Si contrólate Victoria, por el amor de Dios". Para matarme y dejarme más pasmada, el tipo sigue su camino y cuando llega justo a la puerta, sus ojos giran hacia mí, y varias miradas también lo hacen. "¿Qué carajo pasa que las chicas me miran con disimulo? Dios Santo, en qué me metí"