Al escuchar su respuesta Tristán se acercó a ella, le colocó el anillo en su dedo anular después la abrazó tiernamente, la atrajo a su cuerpo, la besó apasionadamente y poco a poco la llevo a la cama.
Annette a pesar que siempre tuvo miedo a ese momento ahora estaba tranquila, confiaba en Tristán, sabía que él no le haría ningún daño y tan solo se dejó llevar por él, por la pasión y el deseo.
A eso de las cinco de la mañana, sintió los labios de Tristán en los suyos, estaba un poco confundida,