Charlotte
Llegamos y nos esperaron con una copa de champagne para cada uno, nos ubicamos cerca a la piscina. Antes de eso nos permitieron ir a cambiarnos para poder estar mucho más cómodos.
Al bajar, el señor Smirnov estaba con un puro en sus manos, nos invitó a sentar, para comenzar a platicar. Él era uno de los socios principales, él me indicó sentarme a su lado, para poder conversar.
—Entonces Charlotte, queremos el cuarenta y cinco por ciento de las ganancias. Hablamos entre una o dos en