Después de ese momento en el agua, Evan la sostuvo un rato más, flotando juntos bajo la cascada. El sol ya estaba más alto, calentando la superficie del agua hasta que se sentía como una caricia tibia. Abby apoyó la cabeza en su hombro, escuchando el latido constante de su corazón contra el suyo, mientras el rumor del agua les envolvía como una cortina que los aislaba del mundo.
Finalmente, Evan la besó en la frente y la llevó en brazos hasta la orilla. La dejó con cuidado sobre la manta, donde