Punto de vista de Ella
La luz del sol se colaba por las cortinas, pálida y cautelosa, como si no quisiera despertar a la casa.
Yacía en la quietud de mi habitación, escuchando. No los susurros habituales ni los pasos lejanos, sino la calma. Por una vez, la casa parecía... en pausa.
Un suave golpe en la puerta me sacó de mis pensamientos.
—¿Ella? —La voz de Julian. Suave, mesurada.
Balancé las piernas por el borde de la cama. —Buenos días. —Mi voz sonó más áspera de lo que quería.
Entró sin avis