POV de Ella
El sonido del coche de Lucian desvaneciéndose en la distancia dejó la habitación sintiéndose cavernosa y fría. Me quedé de pie en el centro de la alfombra, con el pecho adolorido por el peso de las palabras que no había dicho. Su aroma —cuero y humo de leña— se aferraba al aire, un fantasma de la intimidad que había destruido sistemáticamente en las últimas tres semanas.
Miré la cama deshecha, las almohadas aún con la marca de donde él había estado sentado, meditando en la oscuridad