Mi corazón gime tu nombre
Isabella
Tomo una bocanada de aire y me repito que no estoy haciendo nada malo al permitir que Fernando desarrolle sentimientos por otra mujer. Me siento sobre la tapa del excusado y me tomo un momento, mientras escucho el murmullo animado y las risas que se cuelan a través de la puerta cerrada. Una mujer enamorada estaría montando en cólera, estaría celosa y saldría del baño gritando y lanzando indirectas, pero yo solo puedo sentirme feliz por él… y por ella.
Jamás v