Voy a ti, pero mi corazón ya no te pertenece
Fernando
¡Maldita sea! No entiendo nada de lo que está sucediendo en mi interior, ¿por qué de pronto me da igual que los sentimientos de Isabella no correspondan a los míos con la misma intensidad?
—¿Interrumpo? —inquiero provocando que mi esposa retroceda un par de pasos y a él se le tense la mandíbula de ira por haber roto su momento.
—No —contesta rápido—, Alexander ya se iba. —La voz de Isabella es tensa y culpable.
—Creo que no hemos tenido el p