Con aquella pastilla en mi mano, mire a mi marido, quería preguntar pero el viejo ya me avisó que la mujer no tenía derechos ante los hombres ¿pero quienes eran?¿el porqué de esa pastilla? (me pregunté). Mire la pastilla que tenía en mi mano, mire a mi marido, pero no me dijo nada, ni me miró, cuando la mujer me dio el vaso de agua, me quedé pensativa, por un momento.
—- Te aconsejo que te la tomes, no te preocupes no es veneno ni nada que pueda matarte, estoy esperando — me dijo el viejo.
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