Estabamos Mario y yo en la cama, recuperando el aliento por el acto de amor que acabamos de hacer, cuando de pronto escuchamos el timbre de la casa quedando los dos mirándonos con extrañeza, pues nadie sabía que estabamos en nuestra casa.
—- Espérame aquí, no salgas escuches lo que escuches, te quiero — me dijo Mario dándome un beso en los labios antes de levantarse de la cama.
Mario se puso unos pantalones cortos, nos miramos y lo vi salir del dormitorio, pero yo no me quedé muy tranquila, así