Me fui a acercar a Mario, pero él enseguida se dio cuenta de que algo me sucedía, aparte de que ya me conocia muy bien.
—- ¿Qué te sucede? —- me dijo cogiendo mis manos con sus manos.
—- Nada tranquilo, ¿qué te ha dicho tu esposa? por no pasar la noche en tu casa — le dije.
— No están aquí ni ella ni sus padres, ellos están en París, les dije que necesitaba unos días para arreglar unas cosas en Nueva York, así que estoy solo viviendo en un hotel— me dijo.
—- ¿Has dicho en un hotel? ¿vendiste nu