Pasamos una magnífica semana en París, en una de las mejores tiendas para vestidos de novias entramos un día y por cabezonería de mi esposo, me probé varios vestidos de novia, hasta que uno de ellos nos gusto tanto a los dos, que decidimos llevarnoslo a casa, el ultimo dia que estuvimos en París subimos a la Torre Eiffel, cenamos en el restaurante y después subimos hasta la última planta donde mi esposo me hizo pasar la mayor vergüenza de mi vida. Estaba todo oscuro y éramos casi de los ultimos