Una mañana me levante de la cama con la idea de ir a la empresa de mi esposo para que nos fueramos a almorzar juntos, dado que Mario cambio desde que a mi me operaron y me causaron un aborto para salvar mi vida. Llegue al edificio, aparque el coche y entre dirigiendome hacia donde estaba la recepcionista, pues nunc estuve en la empresa de mi esposo y no sabia donde ir.
—- Buenos días, — le dije a la muchacha
—- Buenos días señora, ¿en que la puedo ayudar? — me pregunto muy amable.
—- Me llamo