Julie Peterson
El borracho afianzó su agarre sobre mí y traté inútilmente de clavarle mi codo sobre las costillas, pero él muy maldito estaba envuelto en grasa.
Dominico seguía frente a su arma, y no parecía asustado.
Otra vez avanzó otro pasó mientras medio bar gritaba y se alejaba de nosotros.
«¿dónde estaba la seguridad del bar cuando uno la necesita?»
Exactamente eso mismo pensé yo, pero nada. De la seguridad ni sus luces. El tipo comenzó a subir su agarre por mi abdomen buscando mis seno