Dominico Mayer
!Ah eso si¡…el que no fuera un error no lo hacia nada sencillo. Ahí estaba yo muerto de ansiedad por quitarle a lengüetazos ese labial rojo. Dios sabía que ya no quería tantos besos que no condujeran a ninguna parte, o bueno si… terminaban en un fuerte dolor de testículos que ya me estaba sobrepasando.
¿Qué necesitaba? Pues sencillo, si esa mujer no hablaba diciendo que sentía por mi… pues que me lo demostrara. Ya estaba harto de jugar su juego de te beso y me voy... ahora jugar