VICTORIA
Un par de horas más tarde Arthur viene por fin a nuestro dormitorio, mi tía fue a ver como estaban las aguas y cuando me quedé sola las empleadas que antes eran mis compañeras de trabajo, subieron el equipaje de ambos y me miraron con asombro y curiosidad, mientras yo sonreía triunfante porque estaba al fin en el lugar que me correspondía.
Aproveché mientras estuve sola para acomodar mis pertenencias el gran vestidor de Arthur, satisfecha porque me gusta como se ven nuestras cosas mez