Mundo de ficçãoIniciar sessãoCreo que fruncí el ceño. No estoy segura. Si lo hice, fue por sólo un instante, porque sus labios rozando los míos respondieron la pregunta que estaba por hacer. Cerré los ojos, olvidada de todo, y me puse en puntas de pie para alcanzar su boca.
Se apartó de mí mucho antes de lo que yo hubiera querido y me enfrentó con esa sonrisa cálida que era mi perdición.
—Recuérdame quién está en la mansión —susurró, su pulgar acariciando mis labios.
Una neurona perdida, única sobrev







