Mundo ficciónIniciar sesiónHuelga decir que Susan todavía no se había ido cuando regresamos a la mansión, riendo y hablando de la hora que pasáramos en la casa de huéspedes. Insistió en servirnos la cena mientras nos duchábamos, y casi tuve que sacarla a rastras para que nos dejara tranquilas.
Apenas terminé de comer, bajé al sótano a ver cómo estaba Kujo. No sabía por qué, pero sentía la necesidad de cerciorarme qu







