Mundo ficciónIniciar sesiónNo debería sorprender a nadie que haya soñado con él toda la noche. Que trepaba a mi ventana, y me besaba apenas la abría para dejarlo entrar. Por supuesto que el sueño no terminaba ahí, pero les dejo la tarea de imaginar el resto. Desperté a las ocho treinta de una mañana fría y brillante, sintiendo que había dormido como doce horas seguidas, llena de energía, del mejor humor y lista para enfrentar lo que viniera.







