—Pónmelo, por favor —dijo ansiosa.
—¡Ya cortó! Sólo dijo que lo tienen aislado y sin poder comunicarse con nadie. Por lo visto la mentira de Isabella llegó bastante lejos.
Aquello llenó de angustia el corazón de Marla, porque a pesar de su enojo, no deseaba que Abel estuviera envuelto en un escándalo.
—¿Qué piensas hacer? —le preguntó Marla al ver que Salvatore se enrumbó hacia su auto.
—Voy a ver si logro contactar a Isabella. Ella tiene que decirme que ocurrió y por qué hizo eso.
—C