Blake estuvo todo el camino rumiando junto a su furia, la mejor manera de aleccionar a su esposa de lo que le pasaba a quien tuviera la osadía de atentar contra él. Madelaine podía gustarle mucho y de cierta manera ser vulnerable ante sus encantos, pero esto había sobrepasado todo lo que él podía aceptar y soportar de alguien.
Sentía un incontrolable odio, tanto que trataba de calmarlo ya que en otra circunstancia podría matarla sin contemplación alguna. Pero no, como ya se lo había dicho con