Blake estaba de pie junto a la ventana de la biblioteca, con un habano entre los dedos, observando las sombras que las luces proyectaban en las blancas paredes. Apenas Patrick cruzó el umbral, Blake exhaló un aro de humo, su mirada fija en el abogado, como si quisiera penetrar en sus pensamientos.
—Conozco muy poco a John —dijo con voz pausada, casi casual, aunque la firmeza subyacente en su tono era inconfundible—, pero no creo que le agrade que pongas tus ojos en su pequeña Gracie.
Blake