Que Maddie supiera cuál era la actividad oculta de su esposo no le daba más tranquilidad. Al contrario, sentía una intranquilidad constante y... ¿celos? Era una posibilidad que no quería admitir, pero el pensamiento de que Blake estaba en ese club, rodeado de mujeres dispuestas a entregarse a él sin dudarlo, la consumía.
Mientras el auto avanzaba, Maddie mantenía la vista fija en el paisaje que pasaba por la ventana, aunque no lo veía realmente. Sus manos estaban tensas sobre su regazo, jugand