—Creo que ya fue suficiente, Karim —le arrebaté la copa que tenía en sus manos—. Pide un taxi o algo que nos lleve de regreso al hotel, porque tú no puedes manejar así y es más que obvio que yo no sé hacerlo.
—Perdóname —repitió por enésima vez—. Quería que todo saliera bien esta noche, pero terminé arruinándolo todo como siempre, ¿no es así?
—Por supuesto que no arruinaste nada. Yo me he divertido mucho, pero es que a mí no me gusta beber. No le encuentro el sentido de ahogarte en alcohol.
—Ni