Puede que desahogue todo mi dolor con un Dios que pareciera que nunca va a escucharme, pero en cuanto salgo de mi habitación y la luz de la oscuridad ilumina mi vida de mierda, debo hacer como si nada estuviese pasando a mi alrededor. Los abusos se olvidan, el dolor queda guardado en lo más profundo de mi corazón y esas lágrimas llenas de impotencia se sustituyen con sonrisas falsas y miradas cautivas. Mi mundo es un círculo vicioso, uno del cual quiero salir de alguna manera, pero no encuentro