JACOB
Después de haber tomado un poco de aire frío para bajar la revolución que Cora había dejado en mi cabeza, entré al despacho encontrando no solo a mi tío, sino a mi padre y a mi hermano junto a él, lo que me pareció muy extraño.
—¿Qué ocurre? No me digan que hay reunión de último momento de doncellas abandonadas y han tenido consideración al invitarme.
—¿Te consideras en abandono en este momento? — inquirió mi tío, enarcando una ceja.
—Faltaba más. Si no hubieras interrumpido estaría en el