Nos separamos agitados y nos quedamos viendo por unos segundos antes de volver a fundirnos en la boca del otro con más suavidad, menos fuerza, pero con más pasión y profundidad.
-Te amo y me acabas de hacer el hombre más feliz de este jodido mundo - murmuró entre el beso, afianzando una de sus manos a mi cabello.
Su otra mano se posó sobre mi mejilla y me acarició suavemente, deslizando la yema de sus dedos por mi piel mientras yo me aferraba de su cuello y me hacía sobre sus piernas para senti