Después de casi un mes, encerrada en esas cuatro paredes de esa habitación tan fría y blanca, el doctor me permitió salir puesto que mi peso aumentó considerablemente y ya no tenía tanto riesgo como en un principio. Mañana me dan el alta, pero antes de irme a casa van a revisar el estado del bebé y, siendo muy honesta, no quiero verlo ni escuchar los latidos de su corazón. Podré parecer la peor persona para muchos, pero no me siento cómoda ni mucho menos feliz de tener un bebé no deseado ni que