Capitulo 12. Él insiste
Aurelio se atreve a rozar los labios de ella con el pulgar de su mano consiguiendo que Fiorella abriera un poco su boca para él. Automáticamente baja la mirada hacia ellos, luego la sujeta por el mentón al mismo tiempo que observa sus ojos.
—¿Tu qué? —musita con voz ronca entre tanto va aproximándose a su boca—. Dímelo antes de que te bese de nuevo, Fiorella —añade.
A ella solo se le escapa un gemido al sentir la respiración de Aurelio cerca de sus labios llevándola a cerrar los ojos, y esa fue