Paso una semana entera, una semana completamente estresante, tanto que tuve que renunciar al restaurante porque simplemente no tenía tiempo. Sin embargo, algo bueno salió de todo eso, y es que cuando recibí el pago de la empresa, fue mucho más de lo que me esperaba. Una parte de mí se había olvidado por completo que aquí pagaban horas extras y conseguí más de lo que hubiese conseguido en el restaurante si me hubiese quedado.
Eso me hacía muy feliz, por lo que hice una buena compra para la casa