Capítulo 28. Me obligó
El rostro de Elena dejó de mostrar parte del dolor que la invadía. Con dulzura ella pasó una mano por la cabeza rapada de él, sintiendo como la pinchaban los cortos cabellos.
A Iván le encantó la caricia, pero lo conmovía aún más su mirada vulnerable.
Elena lo abrazó apretándose a su cuello. Junto a él se sentía segura y protegida. Iván la comprendía, respetaba sus decisiones y la alentaba a actuar, no a ser una simple espectadora.
Pero sobre todo, la hacía sentirse feliz, algo que en muy pocas