Capítulo 25. El estallido es inminente
Dentro de la habitación de un hotel, en el centro de la ciudad, Iván se encontraba sentado en el borde de la cama.
Tenía los codos apoyados en las rodillas y se frotaba las manos para elucubrar nuevos planes. Había quedado sin pistas.
Antonio estaba en algún rincón del planeta, escondido de Lobato. Quizás herido, o tal vez muerto.
El cuerpo de Raúl fue ocultado por los hombres del mafioso y no creía que fueran tan imbéciles de no revisarlo antes de enterrarlo, o al menos, mientras lo tenían sec