Capítulo 24. No te haré daño
Los hombres estaban tranquilos, comían despreocupados en la oficina. Iván salió del cuarto agachado para no ser visto y se acercó sigiloso.
Se fijó que en la entrada del cubículo había un estante bajo, con algunos ornamentos y libros. Una vasija de barro con flores artificiales adornaba uno de los tramos, por el tipo de material él dedujo que debía tener algo de peso y podía ser utilizado como un proyectil.
Entró en la oficina de manera repentina y sorprendió a los hombres, quienes al verlo, ca