Capítulo 12. Nunca te dejaré
Después de una frustrante cena en el club Mi Esperanza, Carmela regresó en su vehículo a la casa de los Norato, cansada de tener que rogar a los presuntuosos de los Castañeda sus atenciones.
Jacinto ni siquiera la había esperado para cenar. Su actitud fue tan grosera y arrogante, que en varias ocasiones ella tuvo que controlarse para no escupirle la cara.
—¿Y qué me habrá querido decir con eso de que no soy capaz de controlar a Elena? —murmuró para sí misma.
Estaba harta de que esa bastarda sie