Capítulo 42.
El general estaba aún sin asimilar las palabras que había escuchado. Su hijo no era capaz de hacer tal cosa, el mentía.
De eso se convenció con cada paso que dio por el pasillo repleto de militares que le dedicaron el saludo correspondiente de su rango. Ni siquiera los reparó, pues mientras avanzó solo tenía en la cabeza que su nieta no era más que la traidora que debía reprender.
__ Usted dice que hay que hacer. - lo alcanzó el capitán Ford. - Podemos intentar...
__ Que nadie me interrumpa. -