Capítulo 100.
Bastian tenía dolor en cada parte de su cuerpo, clavando sus costillas, presionando su pecho, tensando su espina dorsal y quitándole la tranquilidad.
No había alivio como dijeron. No hubo el momento en el que bajó, pues desde que Kiara se marchó continuó la sensación de estar siendo arrancado de su propio cuerpo. Solo que no dejó que se le notara.
El sudor cubrió su frente, pero su voluntad fue más fuerte que su tortura.
La droga se agarraba de los demonios que podía tener y se los mostraba, p